Sobre el autoliderazgo, Alfonso Alonso publica este nuevo artículo en la revista Capital Humano

El bádminton es un deporte que surgió en Asia, en concreto, en la India. Este juego recibía el nombre de Poona. En el año 1875, los oficiales del ejército británico se lo llevaron hasta Inglaterra. En la finca del duque de Beaufort se practicaba este deporte con regularidad. Y en 1992, en los Juegos Olímpicos de Barcelona, se convierte en deporte olímpico con cinco modalidades.

Nuestra mayor representante en bádminton es Carolina María Marín, bicampeona mundial en los años 2014 y 2015. Campeona de Europa en 2014.

El mérito de Carolina no sólo consiste en ser dos veces consecutivas campeona mundial. No es fácil ser campeona del mundo en ningún deporte ¡y mucho menos dos veces seguidas! Lo especialmente meritorio es destacar en este deporte minoritario. En España contamos con 7000 licencias, mientras que en todo el mundo existen 200 millones.

Podemos decir que es una luchadora incansable, de espíritu batallador, muy temperamental y ofensiva en el juego, con potentes disparos zurdos. Experta en el autoliderazgo. De una gran fortaleza mental y capacidad para leer el juego y anticiparse en la pista. Defendiéndose muy bien de los contragolpes y ataques engañosos. Otro rasgo que le caracteriza es que celebra efusivamente los puntos importantes con gritos y gestos.

Cualquier deportista de élite competitivo quiere conseguir una y otra vez, una mejor marca personal. Superarse a sí mismo, ya sea en el ámbito deportivo, como el personal. Ser líder de uno mismo es el espíritu ideal, significa tener toda la libertad para elegir y tomar la decisión más adecuada en cada situación. También implica ser responsable de las propias acciones y resultados.

Para entender a Carolina Marín su forma de competir, es importante tener en cuenta las claves del autoliderazgo:

Verse capaz de liderarse.

El autoliderazgo es generar hábitos saludables para cumplir sus objetivos a corto y largo plazo. Carolina se ve como pionera del bádminton en España. Desde pequeña soñaba en grande, queriendo ser la mejor.

Realizar un buen autoconocimiento.

Entenderse es propio de ser uno mismo, implica ser auténtico, esto es parte del autoliderazgo. Una de las elecciones más importantes que tuvo que hacer Carolina es elegir a los 8 años entre ser bailaora de flamenco o jugadora de bádminton.

Las dos actividades atractivas, de hecho siguió compaginándolas hasta los 12 años, pero se decidió con todas las consecuencias. El autoconocimiento implica saber y tener claro el propósito de la vida. Aunque éste sea temporal y estacionario, y se vaya ajustando según las diferentes etapas de la vida. Significa hacer una apuesta por conocer y reconocer tanto las debilidades como las fortalezas de uno mismo. Para ello es necesario creer en uno mismo, y “pasar tiempo a solas” para realizar una introspección profunda. Ser consciente para potenciar al máximo las fortalezas y minimizar las debilidades. Algo necesario para poder autoliderarse. De alguna forma, Carolina aprendió a admitir y a reconocer que era necesario hacer un cambio de 180 grados en su vida.

Superar los miedos.

Con tan sólo 14 años, tuvo que salir de su zona de confort, ir sola a Madrid, quizás una de las decisiones más difíciles en su vida. Dejando a sus padres a 600 km lejos de ella a tan temprana edad, para conquistar sus sueños. Empezando en una residencia muy antigua y regresando a Huelva, su hogar, una vez al mes. Carolina tenía claro que las oportunidades hay que aprovecharlas. Aunque tuviera miedo lo que quería era entrenar y estudiar. De esta forma generó su propio estado emocional al proyectar actitudes proactivas, no dejando que las situaciones externas le superaran o abandonándose a un diálogo interno destructivo, el autoliderazgo.

Esfuerzo.

Los comienzos de Carolina en la práctica del bádminton no fueron buenos, al principio no destacaba, eso sí, muy competitiva. Le ganaban muchas niñas, aunque nunca tiraba la toalla, siempre peleaba todos los puntos. Con estos antecedentes tuvo que trabajar mucho para transformarse en número uno. Una de las conversaciones que tuvo con su entrenador era que quería mejorar, progresar, y rozar la perfección jugando al bádminton. Le gustaba ganar y ser campeona de todo. Con esa mezcla de nivel de exigencia, autoestima y amor propio para enfrentarse a las adversidades, y poder así, mantener siempre una energía de motivación continua.

Autofeedback/Autoliderazgo.

El estar testándose continuamente es otra de las claves fundamentales. Para ello es necesario identificar los comportamientos negativos que le hacen retroceder y de esta forma, saber gestionar las emociones. A los 16 años empezó a trabajar con un psicólogo aportándola tranquilidad y fortaleza mental para jugar en la pista. Trabajó mucho para controlar los nervios y crear situaciones neutras. Este feedback continuo le hacía recapacitar y seleccionar las decisiones correctas en su vida, para poder llevar a cabo una precisa y correcta autoevaluación de sí misma.

Estar en consonancia con los valores propios.

Competir, luchar desde el carácter deportivo es saludable y reconfortante y aporta valor al autoliderazgo. Mantener unos principios o valores, hacen que en el campo se realice “juego limpio”. También implica elegir o tomar decisiones, no todo vale. Sin embargo, los valores no son inamovibles, la forma de pelear en la pista también la ha cambiado. Cada elección que ha realizado, ha afianzado un comportamiento para ofrecer una nueva oportunidad y consolidar un valor, eso es lo que conforma su patrón de comportamiento. Estas decisiones, le ayudarán a Carolina a tomar mejores decisiones en la vida, siempre guiada y alineada por esos valores personales.

Carolina Marín vive el bádminton con mucha intensidad, se deja la piel jugando. En sus partidos hay luces y sombras, como en la vida misma. Sufre y da batalla incluso con lesiones, celebra los puntos gritando llenándose de orgullo y energía revitalizante. También es criticada por su actitud en el juego, recibiendo advertencias verbales y tarjetas por tardar demasiado tiempo en sacar. Lo que es indiscutible es que disfruta compitiendo. Ella misma declaró tras el segundo campeonato mundial: “No fui a defender el título, fui a disfrutar jugando”.

 

Aquí tienes un video para conocer más de ella. ¡Enhorabuena por ser así Carolina Marín!

 

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